Milagro!

¡Es un milagro!
De ilusión también se vive: no va a ser todo una rutina: ¿Os imagináis que la comida se hiciera sola?

A veces se te ocurren cosas ingeniosas repentinas y poco habituales en la cocina como, por ejemplo, pensar qué pasaría si la comida se hiciera sola. La verdad, sería un agradable milagro.

El diccionario dice que es un “Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”.
Los latinos llamaban miraculum a aquellas cosas prodigiosas que escapaban a su entendimiento, como los eclipses, las estaciones del año y las tempestades. Así entonces, miraculum proviene de mirari, que en latín significa: “Contemplar con admiración, con asombro o con estupefacción”.
Total, que están muy bien. Son fenómenos extraordinarios que no se parecen en nada a los procedimientos normales y eso los hace verdaderamente interesantes:

Para empezar, el milagro es más rápido que el procedimiento normal.
Por ejemplo, hace unos años, escribieron sobre un pan que se multiplicaba de un minuto a otro como por arte de magia: Y, la verdad, desde entonces y en muchas ocasiones diferentes, las cosas seguramente suceden de
una forma normal y llevan otro ritmo pero no estaría mal si lo hicieran de esa forma.

Podemos imaginar qué pasaría si sucediera un milagro haciendo una pizza congelada. Sabido es que tarda un rato en hacerse, en el microondas o en el horno, pero supongamos que se hiciera sola y la pizza pasara de estar congelada a estar caliente, sobre la mesa y lista para comer en cuestión de un segundo sin hacer nada. ¡Sería maravilloso!
Si las cosas funcionaran de esa manera, me apunto.
Podrían pasar cosas como estas:
Que no hiciera falta ir a comprar los ingredientes de un plato (El que sea, guisantes salteados, pollo a la sidra o lo que queráis) porque llegaran solitos a casa.
No haría falta pagarlos, se pagarían solos.
La comida podría llegar sola a la mesa…
Un buen día, por aquellas sorpresas repentinas de la vida, aparecería un foie en la nevera (Primero) y luego se caramelizaría en la mesa sobre un plato. Por otro lado, un rico Lambrusco se enfriaría sólo en una cubitera…
El pollo se asaría solito y rezumaría aceite en una bandeja plateada…
Aparecerían los kiwis en la nevera recién llegados de Nueva Zelanda.
Aparecería un magret de pato en salsa de cerezas sobre la mesa.
La mesa se recogería sola
La salsa de higos para la carne llegaría a la salsera sin que nadie la hubiese puesto.
Las reservas del armario se incrementarían solas.
Las migas de pan hacen fila india para ir a la bolsa de basura.
La basura se desintegraría y desaparecería sola del cubo, sin contaminar el planeta ni una gota.
El horno calcularía el tiempo de cocción sin que lo marcaras…
En fin, una maravilla, oigan. Ya me gustaría que sucedieran algunos milagros.

Acerca de sandra

¡Me encanta la creatividad!
Esta entrada fue publicada en Algunos relatos.. para divertirse leyendo y hacer un... ¡click!. Guarda el enlace permanente.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>